Pollo al romero y limón

Hace dos mil años un tipo se levantó de su choza en El Argar, tenía un hambre horrible, había enterrado a un amigo con el que cazaba y cultivaba. Decidió matar a un pollo para homenajear el momento, con las dos manos le retorció el cuello, le echó las primeras hierbas que tenía a mano, hizo un fuego y se quedó mirando al infinito. Todavía llegaba el frío de la última glaciación, se miró las uñas llenas de grasa y las chupó. Nunca un hombre fue más sapiens aquella tarde.

Os recomendamos echar un vistazo al libro Siete Fuegos del chef argentino Francis Mallmann, de donde hemos sacado esta receta y la de las salsas que la acompañan. Es un chef poco conocido en España, pero uno de los de mayor audiencia en Latinoamérica. Es increíble internarse en cualquiera de sus textos para conocer “la cocina con fuego” en todas sus variantes: la parrilla, la chapa o plancha, el infiernillo, el horno de barro, el rescoldo, el asador o el caldero (¿a que es increíble que haya tantas posibilidades?). Seguro que volveremos a poner más cosas de él en otras ocasiones, porque la variedad y simplicidad de sus propuestas son de lo más seductoras. Ya veréis.

Ingredientes

Para 4 personas

1 pollo de aproximadamente 1,5 kg.
Sal gruesa
Zumo de 1 limón
1/4 taza (4 cucharadas) de romero fresco, bien picadas
1 cabeza de ajo separada en dientes, aplastados y pelados
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 taza de confitura de limón bien picada
Salsa de perejil, aceite de oliva y ajo

Pollo al romero y limón

1. Con la ayuda de un cuchillo o de unas tijeras de cocina, cortar el pollo por el esternón y abrir en mariposa, de manera que quede plano. Secar con toallas de papel.

2. Sazonar el pollo con sal, el jugo de limón y el romero; introducir un poco del romero debajo de la piel.

3. Aplastar los dientes de ajo para formar una pasta gruesa, con un mortero o un cuchillo pesado, o bien usar un triturador manual de ajos. Frotar todo el lado de los huesos del pollo con el ajo, e introducir un poco debajo de la piel. Reservar mientras se prepara el fuego (el pollo se puede cubrir y refrigerar toda la noche).

4. Preparar las brasas para un fuego moderado, o bien calentar una plancha de hierro acanalada en la cocina a calor moderado, y luego untar bien los surcos con aceite de oliva.

5. Colocar el pollo, con el lado de la piel hacia arriba, sobre la parrilla y cocinarlo hasta que el primer lado esté crocante y dorado, unos 20 minutos. Dar vuelta y cocinar del otro lado hasta que la piel esté crocante y dorada y el pollo esté cocido (de 15 a 20 minutos más).

6. Cortar en porciones, esparcir por encima la confitura de limón y servir con la salsa de perejil, ajo y aceite de oliva.

Consejos

· En internet encontrarás numerosos vídeos que te enseñarán a abrir el pollo en mariposa, lo que no deja de ser precioso (cuando podamos haremos nuestra mariposa-pollo). Si no eres muy hábil, quizá sea mejor que le pidas ciertos cortes a tu buen amigo el carnicero. Puedes reservar el esternón del pollo para hacer caldo o, si te gusta rebañar huesos, ponerlo también sobre la parrilla.

· Una alternativa a la parrilla para interiores es usar una sartén profunda de hierro en una cocina con buena ventilación. Hay que ser elegante y no salir a la calle oliendo a fritanga, uno de los mayores enemigos del cocinero.

By | 2016-10-26T17:39:16+00:00 15 septiembre, 2015|Tags: , , , , , , , , , |0 Comments