Shakshuka de espinacas y queso feta

Ella jugaba con los rizos de él, su amante ortodoxo circuncidado. Le gustaba cómo cogía entre las manos el libro sagrado y le abrazaba como una menorá con todos sus brazos. Aquella mañana él le puso shatshuka para desayunar, ella ya había comenzado su éxodo, él se quedó solo en la soledad de su templo. No le bastó el Pentateuco aquel día, ni ningún otro.

Lo prometido es deuda, y aquí tenemos la segunda de las tres variedades de shakshuka que nos preparó Lola Toilette en su visita, la shakshuka de espinacas y queso feta o también conocida como “shakshuka verde”. La característica salsa de tomate y pimentón de la shakshuka original se sustituye aquí por una salsa cremosa de nata, espinacas y tomate cherry a a la que al final le añadiremos queso feta desmenuzado por encima. Plato único para disfrutar a cualquier hora del día, versátil como brunch de día festivo, comida o cena temprana. Nos contaba Lola que si se toma de plato único se sirven o contabilizan dos huevos por comensal, pero también es habitual servir solo uno a modo de tapa. Adapta la cantidad al tamaño de tu apetito, pero no dejes de probarlo.

Ingredientes

Para 3/4 raciones

500 gr. de espinacas frescas
6 huevos
1 cebolla blanca pequeña
20 tomates cherry
1 brick de 200 ml. de nata ligera (12-15% de MG.)
100 gr. de queso feta desmenuzado con las manos
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Sal
Pimienta negra recién molida

Sartén de unos 28 cm. de diámetro

Shakshuka de espinacas y queso feta

1. Blanquear los 500 gr. de espinacas frescas en agua hirviendo con sal durante un par de minutos. Escurrir y pasar a un recipiente con agua fría y cubitos de hielo para fijar su color verde y darles un aspecto brillante. Al cabo de un rato, escurrir bien y eliminar el exceso de agua.

2. Partir en cubos la cebolla blanca y los 20 tomates cherry a la mitad. Añadir las 3 cucharadas de aceite de oliva a una sartén de unos 28 cm. de diámetro y saltear unos minutos hasta que la cebolla se ablande. Incorporar entonces los tomates cherry y saltear para que suden un poco. Salpimentar con pimienta negra recién molida.

3. Cuando los tomates se hayan ablandado un poco, agregar las espinacas escurridas a la sartén. Saltear durante unos 5 minutos e incorporar el brick de 200 ml. de nata ligera a la mezcla. Remover bien y mantener unos minutos en el fuego. Apartar del fuego y tapar hasta el momento de añadir los huevos si no se va a terminar de hacer en ese momento.

4. Volver a poner la sartén al fuego y calentar la mezcla. Cascar los 6 huevos en una taza o bol e ir añadiendo a la sartén de uno en uno (disponer un pequeño hueco con una cuchara para hacerles sitio). Tapar y dejar cuajar a fuego bajo hasta que estén hechos. En el último momento incorporar el queso feta desmenuzado por encima.

5. Rociar un poco de aceite de oliva y pimienta negra por encima en el momento de servir.

Consejos

– Si no encontrais cebolla blanca, una variedad algo más dulce y suave que las demás, se puede usar una cebolla amarilla normal.

– Es importante blanquear las espinacas para suavizar su característico amargor, pero no hay que dejarlas demasiado tiempo o, además de los nutrientes, perderán su textura y se quedarán demasiado blandas.

 
By | 2016-10-26T17:39:15+00:00 3 noviembre, 2015|Tags: , , , , , , , , , , , , |1 Comment

One Comment

  1. ara 3 noviembre, 2015 at 7:39 pm - Reply

    Me a mi que esto tiene que estar muy bueno.

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