CEBOLLITAS AGRIDULCES A LA ROMANA

29.01.2016

Tu neurosis es una cebolla agridulce, está estudiado: la capa primera es el cliché, la segunda capa es el rol, la tercera aprender a vivir sin esos roles y abandonar, por tanto, los lugares seguros que llevan a la cuarta capa, el contacto con la muerte de ese rol y a la quinta, la explosión divina de recrearlo, de dar vida a lo muerto, de inventar. Y llorar y reír y llorar y reír y llorar y reír, porque la última capa de la cebolla se repite. Bonito mundo enganchado en todo.

Cebollitas agridulces a la romana

Descubrimos estas cebollitas en Italia, donde las toman de antipasto, ya sabéis, la palabra que los italianos utilizan para referirse a lo que se sirve “antes del plato”, antes de comer. El equivalente quizá sea nuestro aperitivo, esas tapas que se elaboran dentro de casa y se presentan como antesala de la comida. El caso es que estas cebollitas nos parecieron deliciosas para acompañar el salami, las aceitunas y el queso que nos ofrecieron. Pero también nos encantó su versatilidad para pasar del anti al pasto, para acompañar carnes asadas, a la plancha o frías o, como bien dice Rachel Roddy, autora del libro de donde procede la receta, probad a poner un par de rodajas de estas cebollas en un sándwich con queso cheddar y tendréis una buena alternativa al Branston pickle inglés.

  • Para 6-8 raciones (como parte de un antipasto o como condimento)
  • 600 gr. de cebollas muy pequeñas o chalotas
  • 1 diente de ajo
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharada colmada de azúcar
  • Agua
  • Vinagre de vino tinto
  • 1/2 cucharadita de sal
  • -
  • Fuente: adaptación del libro Five quarters: recipes and notes from a kitchen in Rome, de Rachel Roddy.

1. Pelar los 600 gr. de cebollas y poner en un recipiente cubiertas de agua fría durante unas 4 horas; pasado ese tiempo, colar y reservar. Picar dos de las cebollas y el diente de ajo muy finos y cocinar con las 3 cucharadas de aceite de oliva en una cacerola de fondo grueso.

2. Cuando hayan pochado y estén doradas y translúcidas, añadir el resto de las cebollas enteras y remover para que se impregnen bien de aceite. Añadir la 1/2 cucharadita de sal y la cucharada colmada de azúcar y después casi cubrir con una mezcla mitad agua mitad vinagre de vino tinto (la cantidad dependerá del tamaño de la cacerola que estemos utilizando).

3. Llevar a ebullición y reducir para que hierva a fuego suave. Poner la tapadera aunque sin tapar del todo y dejar cocer dándole vueltas de vez en cuando. Estarán listas cuando se haya evaporado todo el líquido y estén tiernas sobre una salsa oscura, brillante y algo pegajosa, después de unas dos horas más o menos.

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