La sopa de belladona de Sally

27.10.2022

Inauguramos oficialmente la temporada de ver, rever y requetever Pesadilla antes de Navidad, un clásico de Tim Burton apto para toda la familia. Y qué mejor que celebrarlo hablando de la emblemática sopa de belladona de Sally. 

 

Os adelantamos que no. No os daremos la receta de la sopa de Sally, más que nada porque, aunque nos fascine la gastronomía, nosotros tampoco babeamos ante una humeante sopa de belladona, verruga de sapo y aliento de rana (por eso en Las recetas del mundo en las pelis de animación le hemos pedido permiso a Sally para cambiarla por un pastel de calabaza). 

La belladona, que tanto le gusta utilizar a Sally para adormecer al Dr. Finkelstein y poder salir a la ciudad, es una planta de la familia de las solanáceas, cuyas bayas son venenosas. En pequeñas dosis pueden provocar alucinaciones o delirios, pero si se consumen en exceso son un veneno de lo más eficaz. Estas bayas se usaban en el Renacimiento como cosmético, para enrojecer las mejillas (¡de ahí su nombre!). Pero esta planta se ha vinculado sobre todo con mujeres de fama menos coqueta: las brujas. A diferencia de Sally, ellas no lo utilizaban como ingrediente para una comida, sino para ungüentos y pócimas. Se dice que las mezclaban con beleño, mandrágora y grasa de cerdo para hacer pomadas que luego se untaban en la vagina y las hacía entrar en trance y tener la sensación de volar. 

Esta creencia es solo una pequeña muestra de todo el imaginario de las brujas que se ha recogido en su mayor parte en los libros de la Inquisición. No estaríamos muy desencaminados si tomáramos como ejemplo la Ciudad de Halloween donde vive Jack y la comparasemos con la Ciudad de la Navidad. Esa oposición que nos transmiten es exactamente lo que se intentaba reflejar en los textos del Santo Oficio. 

Pero centrándonos en la comida, ¿qué nos dicen estos textos sobre los banquetes de los aquelarres? Principalmente nos insisten en el canibalismo (desenterraban a un brujo difunto y lo cocinaban, dejando algunas partes crudas que también comían), en un pan negro insípido (la sal se relacionaba con el bautizo, su carencia relacionaba estos ritos con el diablo) y otros alimentos de mal sabor o de apariencia repugnante. Estas comidas no se alejan mucho de las que vemos en la película como el puré de sesos o la sopa de Sally. 

¡No penséis que nos estamos respaldando en estos hechos para no probar la sopa! Es solo que a nosotros nos gustan más las recetas que no pongan en peligro nuestra salud, como las galletas recién horneadas de las que Jack se enamora cuando viaja por primera vez a la Ciudad de la Navidad. Pero para estas habrá que esperar unas cuantas semanas más. ¡Todo a su tiempo!

 

Por Aurelia Duchemin

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