Vinos para cocinar

31.03.2022

Aquí te dejamos unos simples consejos sobre el uso del vino en la cocina, están extraídos del libro Wine Folly. Un libro, repleto de información geográfica e histórica, y un homenaje al vino y su cultura. Con un revolucionario enfoque visual e intuitivo, Wine Folly: Edición Magnum es la herramienta ideal para todo el que desee iniciarse en el mundo del vino y para cualquier enófilo en ciernes que quiera aumentar sus conocimientos de una manera práctica y amena. Es el mejor regalo para cualquier amante del vino.

Vinos tintos y blancos secos

Perfectos para añadir a estofados de carne, cremas, salsa de mantequilla con vino blanco, mejillones, almejas y desglasados.

Esos son los vinos tintos y blancos de consumo diario. Generalmente, el mejor vino para cocinar un plato será el que mejor maride con la comida. En términos generales, deberás apostar por vinos blancos afrutados y de cuerpo ligero, y vinos tintos afrutados de cuerpo ligero o de cuerpo medio (y rosados) con mucha acidez.

Ejemplos: pinot gris, sauvignon blanc, albariño, verdejo, colombard, chenin blanc, riesling.

 

 

Vinos oxidados con toques de frutos secos

Perfectos para añadir a salsas, con pollo o cerdo, pescados ricos como el fletán y las gambas, y también perfecto para sopas.

La oxidación del vino aporta sabores complejos y potentes a frutos secos, fruta asada al horno, así como delicadas notas a azúcar caramelizada. Muchos vinos oxidados también se enriquecen, con lo que se elaboran salsas de reducción muy concentradas. Mientras que los vinos oxidados se suelen utilizar en la gastronomía clásica europea, también se adaptan a la perfección a los intensos sabores asiáticos e indios.

Ejemplos: jerez, madeira, marsala, vino naranja, vin jaune.

 

 

Vinos de postre dulces y con cuerpo

Perfectos en forma de sirope para acompañar a los postres de helado de vainilla, caramelo y frutos secos.

Con los vinos tintos y blancos dulces se elaboran deliciosas salsas de reducción de vino. Cuando vayas a escoger un vino, no te olvides de hacerlo coincidir con la intensidad del plato. Por ejemplo, para un suntuoso postre de chocolate encaja mejor una salsa elaborada con un vino potente y con cuerpo como el oporto ruby.

 

Ejemplos: sauternes, oporto, vino de hielo, riesling dulce, moscatel, beaumes de Venise, vino santo, gewürztraminer, PX (Pedro Ximénez).

 

Ver más sobre este libro y pdf decargable de Wine Folly: Edición Magnum - La guía maestra del vino

 

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