Tarta sueca de almendras (mandelkaka)

Cuando la policía llegó a casa del representante gris de escobas eléctricas, el congelador estaba lleno de antebrazos de señoras gordas de mediana edad, había colgado sus batas de flores del verano en su armario, había unas quinientas. Solo comía tarta de almendras que guardaba congeladas también. Cuando la policía lo detuvo, trató de resistirse y, mientras intentaba proteger un segundo congelador fue abatido con cientos de balas que caían como azúcar glas. Se incorporó, robándole un instante a la muerte, dijo en voz muy menuda: man-del-ka-ka-ka-ka-ka.

 

En los últimos años se ha puesto de alguna manera muy de moda todo aquello que procede de los países nórdicos: su literatura, las series de televisión, el diseño, la moda y hasta su estilo de vida ejemplificado en el hygge, la famosa clave de los daneses para ser felices. Y entre todos estos descubrimientos también hemos oído hablar de su cocina y del fika sueco, ese momento de la pausa para el café o el té en la oficina que supuestamente representa uno de los factores que explica la alta productividad de sus trabajadores. En ese contexto, se publicó hace un par de años el libro Fika. The Art of the Swedish Coffee Break de la autora Anna Brones y la ilustradora Johanna Kindvall en el que se compila la historia y la práctica del fika y una colección de recetas de pasteles, panes y otros dulces suecos típicos de ese momento de respiro diario convertido en toda una institución cultural en Suecia. En otra entrada os hablaremos más extensamente del libro y sus contenidos, pero anticipamos una de sus recetas con muy buenos resultados: la de la tarta de almendras o mandelkaka. Y mientras disfrutamos no podemos evitar acordarnos de unos versos de la genial Mercedes Cebrián en su libro Mercado Común: Oremos para que algo sueco o noruego/ nos ocurra, se pose sobre el suelo y haga/ brotar una segunda voz.

Ingredientes

Masa
 –
105 g de harina común
2 cucharadas de azúcar de caña
70 g de mantequilla sin sal
1 yema de huevo
– 
Relleno
– 
55 g de mantequilla
140 g de almendras crudas
1 huevo
1 clara de huevo
105 g de azúcar de caña
Almendras laminadas para decorar (opcional)
– 
Molde de unos 23 cm de diámetro
Receta adaptada de, Fika. The Art of the Swedish Coffee Break, de Anna Brones y Johanna Kindvall

Elaboración

1. Para preparar la masa mezclar en un cuenco grande 105 g de harina común con 2 cucharadas de azúcar de caña. Añadir 70 g de mantequilla sin sal y trabajar con las manos hasta integrar; después agregar la yema de huevo y seguir trabajando hasta formar una bola con la masa. Envolver con papel film y dejar reposar en el frigorífico durante al menos 30 minutos.
2. Precalentar el horno a 175º. Engrasar un molde de unos 23 centímetros.
3. Para preparar el relleno, derretir 55 g de mantequilla en el microondas (unos 30 segundos a máxima potencia) y dejar enfriar. Tostar 140 g de almendras crudas en una sartén hasta que estén ligeramente tostadas, picar después con la ayuda de un molinillo hasta obtener una obtener una mezcla más bien gruesa (no muy fina).
4. En un cuenco batir 1 huevo con 1 clara y con 105 g de azúcar de caña hasta obtener una mezcla esponjosa. Agregar la mantequilla ligeramente enfriada y las almendras y mezclar hasta obtener una mezcla suave.
5. Estirar la masa hasta dejarla en un espesor de unos 3 mm y pasar, presionando, al molde engrasado. Resulta más fácil de estirar la masa entre dos hojas de papel film. Incorporar el relleno al molde y extender con la ayuda de una espátula.
6. Hornear durante unos 25 minutos. La corteza debe estar dorada y el relleno cuajado. Decorar con almendras laminadas (opcional) antes de servir.


colandcol

Consejos

– Es importante no dejar la masa mucho tiempo en el frigorífico o se pondrá excesivamente dura y no se podrá trabajar con ella. Una vez se haya enfriado podemos congelarla en porciones.
– Se puede utilizar almendra molida ya empaquetada, aunque debemos procurar que no sea muy fina.

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